Todas las personas requerimos educarnos socioemocionalmente para manejarnos adecuadamente en el mundo, puesto que somos seres emocionales que sentimos frente a todos los estímulos que se nos presentan. Se trata de un proceso de aprendizaje basado en el autoconocimiento, pues implica observar qué nos afecta, nos duele o nos emociona y por qué; además de comprender cómo nos impacta el mundo social y las relaciones interpersonales. Este aprendizaje también incluye conocer a las demás personas, particularmente aquellas con quienes entramos en relación, comprender lo que les sucede socioemocionalmente y conmovernos con ellas. Esto ayuda a establecer relaciones más asertivas y transparentes, mejorar la comunicación y la convivencia social, desarrollar estrategias para resolver conflictos y para alcanzar metas en forma más eficaz, lo cual redunda en una mayor calidad de vida.
Si el desarrollo socioemocional requiere de un proceso educativo, qué mejor lugar para promoverlo que el espacio escolar en el que su razón de ser está completamente alineada con estos principios.





