Educar al estudiante socioemocionalmente, desde la ética de la responsabilidad y la confianza, supone que docentes y directivos:


  1. Promueven el desarrollo de la autonomía de las y los jóvenes, acompañándolos en el fortalecimiento de su identidad y en la forma en la que se relacionan con otros y con su entorno.


  2. Fomentan actitudes de empatía y comportamiento prosocial que podrán impactar en el ambiente escolar y brindan oportunidades para actuar asertivamente en contextos inciertos.


  3. Contribuyen a desarrollar al máximo el potencial cognitivo, afectivo y social de los estudiantes, para lograr sus metas y apoyar a los demás en la consecución de las suyas.